Otra de esas respuestas enormes que me da por poner en el blog ajeno:
Dan risa, me cae. Pero hay que darles chance, porque se nota, sin conocerlos, que están chavitos e incluso están todavía tratando de lidiar con su individualidad, como adolescentes, escribiendo en l33t y ese tipo de cosas intrascendentes.
Yo estoy bastante de acuerdo con la definición de Beck. Diría además que un hacker tendría un interés natural, y adquiriría la habilidad para escribir correctamente, porque ante todo, la comunicación de las ideas es vital para el hacker, ya que es el único medio de preservación del conocimiento. Ejemplos de obsesión por el lenguaje, RMS con su gran elocuencia en sus conferencias, y la claridad de sus ideas; además, ha aprendido (y rápido), a hablar otros idiomas para comunicar su mensaje. RMS se autodenomina ya hoy como hacker, y creo que tiene todo el derecho. Otro caso es el interés de Erick Raymond por el Jargon File y sus contribuciones al mismo, como un homenaje al lenguaje y la necesidad natural de un diccionario como referencia para la correcta comunicación. Yo me inclino por la definición de hacker del Jargon File.
Creo que un hacker es alguien que se apasiona por el conocimiento en general, y es alguien que busca manifestar su ingenio, muchas veces a través de bromas. También es gente que reacciona ante el desperdicio de recursos, espacios y conocimiento. El hacking en la seguridad es sólo un caso particular de la aplicación de la filosofía hacker, y es bastante importante porque si algo necesita asegurarse es porque es considerado valioso, y por lo tanto, si un sistema de seguridad falla, aquello que se cree de valor está en riesgo. Para el hacker los sistemas de seguridad son interesantes, porque son como un acertijo de alambres retorcidos que hay que resolver.
Me gusta el punto de vista de Héctor López, que dice que no le importa lo que la gente piense de sus definiciones o de su organización. Esto es muy acertado en la filosofía hacker, ya que para el verdadero hacker, lo importante es ser y conocer. El reconocimiento es un subproducto de su conducta, y por lo tanto en general un hacker no se autodenomina como tal, y no busca (pero agradece: todos tenemos ego) la aceptación de la comunidad.
El único wanabe aceptable es el que humildemente declara su admiración por otros hackers, y de manera honesta busca sus propias respuestas; tal como el templo Shaolin: maestro y pequeño saltamontes. El wanabe verdadero merece respeto porque es un virtuoso del aprendizaje y mantiene abiertas las puertas de su mente al conocimiento. Todo hacker es wanabe, porque el conocimiento es infinito.
El hacking tiene orígenes en la cultura hippie, en la cultura de la abundancia, que dice que la sociedad no debería estar llena de barreras para crear escasez y generar sobreprecio en recursos que en realidad cuestan poco. Hoy en día, casi todos los dispositivos de seguridad se usan para estos fines, y de alli que surjan escenas como la del phreaking y el cracking de software propietario. Sin embargo, hay gente que pertenece a estas escenas, pero hacen las cosas por hobbie, o por obtener reconocimiento. El acto de violar el dispositivo para estas gentes no es un fin: es el medio para obtener fama, para llenar una ambición de reconocimiento; busca en primera poner su nombre en un archivo inf. Mandar el mensaje a las productoras de software de que el DRM es absurdo, es para el pseudo-hacker meramente un subproducto; para el hacker la situación es todo lo contrario.
El hacker verdadero no es elitista, ya que su mayor interés es el conocimiento y la conservación del mismo. El elitismo va en contra de la filosofía de la abundancia. Como ejemplo, RMS invita con su mensaje al mundo entero a adoptar la filosofía hacker, siendo el Software Libre su conducto.
Creo en conclusión que el hacker es esencialmente ético; que no hay hackers que no sean éticos, porque el hacker es en esencia (bajo su propio código), un agente constructivo. Un hacker puede vender sus servicios y poner su conocimiento a disposición de otros, pero siempre estará interesado en la aplicación final de dichos servicios, y se negará a aplicarlos para propósitos contrarios al bien social.
Saludos,
Arturo