Tengo tanto trabajo que ya no sé qué hacer con él. Mi vida últimamente se ha centrado mucho en trabajar... Trabajando incesantemente de 8 de la mañana a 9 de la noche sin parar y los domigos seguir trabajando es en verdad una experiencia muy pesada. Si nos ponemos a pensar en que no sólo el hecho de tener que pararte temprano, ir a tu trabajo y regresar a tu casa sólo para descansar, sino que aparte de terminar tu, ya de por sí, pesada jornada laboral tienes que llegar a tu casa para hacer planeaciones semanales, revisión de cuadernos (4 de cada alumno), hacer y revisar exámenes para 36 niños y sacar pormedios generales para entregarlos al día siguiente.
Ser maestro es muy gratificante, sin duda, pero eso no le quita que sea muy pesado y que tengas una vida social casi nula.
Muchas veces me pongo a pensar si en verdad tanto ajetreo vale lo que me están pagando. Si estar aguantando regaños por aquí, gritos por allá, que el chamaco ya se lastimó, que por qué lo repuebo, que por qué lo repoto, que por qué no le recibo el trabajo, en verdad vale lo que gano. No es que menosprecie el pago, puesto que con esa pequeña ontribución puedo solventar muchos de los gastos que genera mi vida matrimonial, pero aún no comprendo cómo es que los maestros particulares aguatamos tanto. Obviamente creo que lo proncipal es el pago, que si no es mucho, aunque sea es un solvente de gastos, pero... Creo que también es por los niños... Y es que te encariñas mucho con ellos, al punto de verlos como parte de tí. Sí, muchas veces son una molestia, pero no puedes evitar sonreír al verlos trabajando tranquilos, o cuando te abrazan diciendo "teacher!!!" cuando te ven llegar. Cuando te cuentan de sus cosas, que para ellos son tan importantes y serias (como por ejemplo, una niña me preguntó que cómo saber si se quiere a alguien si él se la vive jugando con sus muñecos de acción).
No sé... creo que es por ellos, por mis niños que aguanto todo esto... Sé perfectamente que podría sacar mucho más dinero dando clases particulares y haciendo traducciones que trabajando es esta primaria, pero no quiero dejarlos solos, no puedo... Son mis niños... soy su maestro. Soy su formador y me da pánico siquiera pensar que les toque un maestro que los trate mal.
Mi situación es bastante complicada y comprometedora, no lo parece, querido lector?
No sé cuándo puedo decir que es demasiado... Pero creo firmemente que esto es lo mío... que no podría trabajar en otra cosa que no sea una escuela... que no sea enseñando... Y ese pensamiento es el que me impulsa a seguir trabajando con ese pesado ritmo.
a ver que dia conoces a mi bebé y su papí
Te deseo lo mejor